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  • La lagartija de las Pitiusas es una especie endémica de las islas Pitiusa: Ibiza y Formentera. Es un simbolo de las islas que se encuentra representado en variedad de objetos.
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En el año 1999 la Unesco reconoció a los bienes de Ibiza como Patrimonio de la Humanidad. La autenticidad, perfección técnica, excepcionalidad y excelente estado de conservación, son los valores que se reconocieron para llegar a esta consideración. La Posidonia oceánica, el asentamiento de sa Caleta, la necrópolis de Puig des Molins y el recinto amurallado de Dalt Vila, son los enclaves destacados como bienes únicos en todo el planeta.

Dalt Vila, es considerada un perfecto ejemplo de acrópolis fortificada. Sus murallas renacentistas, construidas en el siglo XVI constan de siete baluartes poligonales, y constituyen, según la Unesco un testimonio único dentro del modelo de construcción militar que se exportó posteriormente al Nuevo Mundo.

Mercados de artesanía y personajes de la época medieval invaden las calles de Dalt Vila en el segundo fin de semana de mayo, cuando se celebra el aniversario de la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad. Cientos de personas pasean por las calles en un recorrido de más de un kilómetro en el que se intercalan zonas temáticas con actividades propias del Medievo.

El poblado fenicio de Sa Caleta, fundado en el siglo VIII a.C., fue el primer asentamiento de población en la isla, es el exponente más importante de los inicios de la colonización fenicia de Ibiza. Esta zona era una excelente escala para las rutas que realizaban en el Mediterráneo.

La necrópolis de es Puig des Molins fue el cementerio de Ibiza desde la fundación de la ciudad por fenicios occidentales al final del siglo VII aC y continuó utilizándose en época romana desde el siglo I al V dC y también posteriormente durante los siglos VI y VII dC. Es la necrópolis más grande y mejor conservada de la cultura fenicio-púnica con más de 3.000 tumbas púnicas. Cerámicas, esculturas de terracota, escarabeos, huevos de avestruz, además de otros enseres de uso personal, forman parte de la extensa lista de objetos hallados en este importante yacimiento arqueológico.

Las praderas de posidonia, sólo crecen en el Mediterráneo, y las de Ibiza y Formentera son de una gran riqueza biológica debido a su perfecto estado de conservación. Se considera que en las Illes Balears i Pitiüses existen unos 750 km2 de extensión de praderas de posidonia situadas sobre fondos arenosos y excepcionalmente sobre fondos rocosos, que aportan grandes cantidades de oxígeno y materia orgánica. La posidonia oceánica tiene un ciclo de crecimiento anual y las hojas muertas se depositan en las playas protegiéndolas de la erosión que provocan las olas.

 


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